Una sala que se vacía
A las 22:15 del jueves, el proyector del Cine Toro lanzó su última imagen sobre la pantalla del número 38 de la calle Toro. Solo 47 personas ocuparon butacas en una sala con capacidad para 620. Al terminar la película, los operarios desmontaron el cartel de la entrada y lo guardaron en un almacén cercano a la Plaza Mayor.
El dueño del inmueble, la familia Andrés, ha vendido la propiedad a la promotora Residencias del Tormes por 3,8 millones de euros, según confirmó a este periódico su representante legal, Marta Andrés. La operación se cerró el 28 de agosto en una notaría de la calle Gran Vía.
El cine llevaba tres años perdiendo dinero. En 2023 registró 41.000 espectadores; en 2025, apenas 12.400. La competencia de las plataformas y el cierre de los cines cercanos, como el desaparecido Cine Coliseum, en la avenida de los Comuneros, sellaron su suerte.
Lo que cambia para el barrio
La transformación afectará a los vecinos de la zona centro. La residencia ocupará los tres pisos superiores y parte de la planta baja. El proyecto, firmado por el arquitecto salmantino Ignacio Villalobos, incluye 118 habitaciones individuales y ocho dobles.
Las obras empezarán en octubre y durarán 14 meses. Durante ese tiempo, la calle Toro soportará el trasiego de camiones y grúas, algo que en una vía peatonal como esta, entre la Plaza Mayor y la calle Zamora, no es habitual.
“Vivimos aquí desde 1987 y el cine era el único comercio que quedaba abierto por la noche”, dice Carmen Prieto, vecina del número 42. “Ahora tendremos estudiantes entrando y saliendo a todas horas. No sé si eso es bueno o malo.”
La asociación de vecinos Centro Histórico ha pedido al Ayuntamiento que exija a la promotora un estudio acústico antes de conceder la licencia. El Consistorio, según fuentes municipales, aún no ha recibido la solicitud formal.
Un local que ya fue otra cosa
El edificio no siempre fue un cine. En 1952 abrió como sala de baile, el Salón Toro, y en 1968 se reformó para proyectar películas. Conserva la fachada original, con azulejos verdes y un rótulo de hierro que la nueva propiedad retirará.
La promotora ha prometido mantener la estructura de la entrada y restaurar los azulejos. El resto desaparecerá bajo el yeso y el aislamiento térmico.
Los números de la operación
Residencias del Tormes gestiona ya dos alojamientos en Salamanca: uno en la calle Bald Juana y otro en la avenida de Portugal. La empresa prevé abrir la nueva residencia en enero de 2028.
El precio del alquiler de cada habitación rondará los 620 euros al mes, según la información facilitada por la promotora. La zona universitaria, a 900 metros del edificio, concentra la mayor demanda de plazas.
La última butaca
Los 47 espectadores que asistieron a la última sesión no pagaron entrada. La familia Andrés regaló las localidades a los clientes habituales. Al salir, algunos se quedaron en la acera mirando el cartel vacío.
“He visto aquí más de 300 películas”, dice Julián Herrero, profesor jubilado del instituto Fray Luis de León. “Me da pena, pero entiendo que el negocio no da.”
El lunes, la persiana del número 38 de la calle Toro permanecía bajada. Solo un folio pegado en el cristal anunciaba que el local estaba en venta.