Balance del plan de eficiencia energética en Salamanca: lo que bajó, lo que no y lo que costó

El Ayuntamiento de Salamanca y la Junta cerraron el primer año completo del programa de rehabilitación energética en ocho barrios con resultados desiguales: menos consumo en las zonas con calderas renovadas, pero facturas casi intactas donde el problema era el aislamiento.

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Lo que sí se midió y bajó

Entre febrero de 2024 y enero de 2025, el programa REPowerEU-Salamanca intervino 1.847 viviendas en los barrios de Pizarrales, Garrido Norte, San José y Vidal. La medición se hizo con 612 contadores inteligentes instalados por Iberdrola Distribución, no con estimaciones de factura, y los datos los validó la Agencia Provincial de la Energía. El consumo medio de calefacción en esas viviendas cayó un 23,4%, de 8.912 kilovatios hora anuales a 6.821.

No todo el descenso vino de las obras. El invierno fue suave: la temperatura media entre diciembre y febrero quedó 1,8 grados por encima de la serie histórica, según Aemet Salamanca. Los técnicos municipales descuentan ese efecto y calculan un ahorro atribuible a la intervención de entre el 14% y el 17%.

La sustitución de calderas de gasoil por bombas de calor en 341 viviendas de Garrido Norte fue la medida con mejor retorno. Allí el gasto anual en combustible pasó de 1.412 euros a 907 euros por hogar, con un coste de instalación subvencionado del 62%. Los vecinos que pidieron el cambio sin subvención, unos 78, tardarán ocho años en amortizarlo.

Las fachadas que no cambiaron nada

El aislamiento de fachada en el bloque 14 de la calle Santiago Diego Madrazo, en Pizarrales, se ejecutó entre marzo y junio de 2024. Se colocaron 8 centímetros de lana mineral en 46 viviendas. La medición de consumo posterior, de julio de 2024 a junio de 2025, arrojó una reducción del 3,1%. Nada.

El motivo lo explicó la arquitecta municipal responsable, Elena Bragado, en la comisión de Urbanismo del 12 de septiembre: «La obra se hizo bien, pero el edificio tiene puentes térmicos en los forjados y ventanas de aluminio sin rotura. Aislar solo el paño ciego no sirve si el aire sigue entrando por otro sitio». El Ayuntamiento no repetirá esa actuación aislada en los bloques de los años setenta.

Peor resultado dio la instalación de válvulas termostáticas en 210 radiadores de Garrido Sur. El ahorro medido fue del 1,4% y 31 vecinos las retiraron porque, según el registro de incidencias, «no notaban diferencia». El coste fue de 21.400 euros, financiados al 80% con fondos Next Generation.

La factura no bajó igual que el contador

Aquí está el dato incómodo del programa. El consumo eléctrico de las viviendas intervenidas bajó un 18% de media, pero la factura solo un 6,7%. La razón es el término fijo y los peajes: la tarifa 2.0TD mantiene cargos que no dependen del kilovatio consumido, y el término de potencia en estas viviendas apenas varió.

La comparación entre barrios lo deja claro. En Vidal, donde el 71% de las viviendas tienen menos de 90 metros cuadrados y contratos de 4,4 kilovatios, la factura media mensual pasó de 68,30 euros a 63,80 euros. En San José, con pisos más grandes y potencias de 5,75 kilovatios, la factura bajó de 94,10 a 91,40 euros. Un 2,9%.

El concejal de Medio Ambiente, Álvaro Nieto, reconoció en el pleno del 3 de octubre que el programa «no puede compensar el diseño de la tarifa eléctrica». La oposición pidió revisar las potencias contratadas en 1.200 hogares, una medida que el Ayuntamiento estudia pero que no estaba en el plan original.

Lo que costó y lo que queda por hacer

El presupuesto total fue de 9,4 millones de euros: 4,1 millones de fondos europeos, 3,2 de la Junta y 2,1 del Ayuntamiento. El coste medio por vivienda intervenida quedó en 5.089 euros, un 11% por encima de la estimación inicial de 4.580 euros. La subida la explican los andamios en fachadas con más altura de la prevista y un retraso de cuatro meses en las obras de San José.

Quedan fuera del programa 3.200 viviendas en los barrios de Chamberí y El Rollo, donde la temperatura interior media en invierno, medida por la Universidad de Salamanca en 60 hogares, es de 16,4 grados. Esa cifra está por debajo del umbral de pobreza energética que maneja la Junta.

El siguiente paso anunciado es un estudio de puentes térmicos en 120 bloques construidos entre 1965 y 1980, con un presupuesto de 340.000 euros y resultados previstos para junio de 2026. Hasta entonces, el Ayuntamiento no repetirá intervenciones de aislamiento parcial. La lección del primer año es concreta: cambiar la caldera funciona, parchear la fachada no.